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sábado, 22 de marzo de 2025

Louis Aragon: puedo consumirme...



Puedo consumirme todo el infierno del mundo

Nunca perderé la maravilla

Del lenguaje

Nunca me despertaré entre las palabras

Recuerdo el tiempo cuando no sabía leer

Y el rostro del miedo era la alquiladora de sillas en los Campos Elíseos

En casa no había ni electricidad ni teléfono

A la sazón yo prestaba oído a las cosas usuales

Para captar sus conversaciones

Tenía citas con telas destrozadas

Mantenía relaciones con objetos inservibles

No me hubiera dirigido a un guijarro como a un molinillo de café

Inventaba lenguajes extraños a fin

De no comprenderme ya a mí mismo

Ocultaba detrás del armario una correspondencia indescifrable

Todo eso se perdió como un secreto

El día en que aprendí a dibujar pájaros

Quién me devolverá el sentido del misterio

oh quién

Me devolverá la infancia del canto

Cuando la primera frase llegada

Es nueva como un par de guantes

Recuerdo el primer automóvil en la Puerta Maillot

Se tenía que correr para verlo

Era algo así para todo

Me gustaban ciertos nombres de árboles como de niños

Que los gitanos me habrían robado

Me gustaba un frasco por su etiqueta azul

Me gustaba la sal esparcida sobre el vino derramado

Me gustaban con locura las manchas de tinta

Habría dado mi alma por un viejo boleto de Metro

Repetía sin cesar frases oídas

Que nunca tenían para mí el mismo sentido ni el mismo peso

Días enteros se pasaban dedicados a palabras aparentemente insignificantes

Pero sin ellas el centinela me hubiera traspasado con su arma

Oh quien nunca ha cambiado sus ojos por los del espejo

Y pagado el derecho de franquear su sombra con muecas

Aquel no puede comprenderme ni

Se puede guardar un color en su boca

Llevar una ausencia de la mano

Brincar con los pies juntos a las cuatro de la tarde

No usamos la misma jerga

No he olvidado el perfume de la desobediencia

Hasta hoy puedo sentirlo cuando me siento en los bancos

Hasta hoy puedo llamar ' mi querida' a una bicicleta

Para hacer que rabien los transeúntes

No he olvidado el juego de "Sueñe quien Pueda"

Que nadie sino yo ha jugado

No he olvidado el arte de hablar para no ser nada

Bien han podido enseñarme a leer no es cierto

Quien lea lo que leo

He podido vivir como todo el mundo y aun

Haber estado varias veces a punto de morir

No es cierto que todo eso sea un fingimiento

Una especie de huelga de hambre

Hay quien se perfila

Hay el hombre maquinal

Aquel con quien uno se cruza y saluda

El que abre un paraguas

Que vuelve con un pan bajo el brazo

Hay quien se limpia los pies al volver a casa

Hay aquel que soy


Desde luego y que no soy


(traducción de Javier Sologuren, tomado del libro POETAS DEL SURREALISMO, Colección Poesía Mayor, Editorial Leviatán)

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