Y aunque desees otra belleza
no habrá otra belleza posible
que la de todas las marcas en tu tronco
La del hachazo que no llegó a derribarte
Las de todos los amores que en tu corteza vivieron,
lo mismo que en tus nidos.
Las marcas invisibles de canciones de pájaros
y vuelos entre las ramas.
El sonido del follaje y el del viento
ondulando la poesía de tus brazos,
ramas frescas, tiernas
que, ahora, al moverse, crujen
y aunque estén más frágiles y alguna se quiebre
son conmovidas por la misma fuerza.
Hoy el poema se escribe entre grietas
Pero el mundo lo lee en voz alta a las estrellas
y ellas
aun extinguidas
comprenden


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