Visitantes cósmicos de buena voluntad,sean bienvenidos a este lugarcito que albergará poemas, pinturas y toditas cosas que habitan mi alma...


jueves, 26 de febrero de 2026

MÁXIMAS MÍNIMAS PARA UN HIJO QUE CRECE DESCONSIDERADAMENTE



- Que te sume. Que no te vaya a restar. Lo tuyo es tuyo y lo mío es mío. Ese es tu problema. Este es mi problema. Si coincidimos, bien. Si no, buena vida social club. Arrivederchi. Vermú con papas fritas. Pero si además querés que te consideren buena gente, que no se note demasiado que tenés una ética de fondo mercantilista. Trabajá con honorarios institucionales un poquito, nomás, pero no dejes de comprar dólares, aumentar los aranceles según los estándares, porque no vas a regalar tu trabajo.  Defendé lo público, pero elegí lo mejor para los tuyos, que siempre se paga caro, porque si no, no vale. No te involucres profundamente más que con los sumamente íntimos, y, a veces, ni siquiera. Si algo te supera, no te molestes en aclarar nada: no contestes, desaparecé, pero inventate una buena excusa para no quedar mal con tu conciencia. Siempre la elegancia por sobre la autenticidad, y la productividad y el éxito por sobre las verdades del corazón. Cuando hables o escuches, siempre escudriñá las jugadas, como si tu vida fuera un tablero de ajedrez y cada uno que llega, un estafador potencial. No abras demasiado la puerta de tu alma: desconfiá, repartí, poné cada cosa en el sitio exacto y cada amor en el anaquel correcto, incluyendo grado de parentesco y tareas acordes y proporcionales, no te vayas a exceder. Sé un buen inversor en el mercado afectivo. No gesticules ni pierdas el control. No saques a pasear la pasión fuera de horario. Conformate con tener. Ser es otra cosa. Nunca digas ni pienses ni mucho menos sientas que lo que sucede te importa o no, te gusta o no. Sólo debe interesarte si suma o resta. Recordalo. Esa es la lógica del mundo, hijo mío.

- No me gusta.



miércoles, 25 de febrero de 2026

el panadero al sol


el panadero 

regado de sol 

sube lentamente

a la copa del árbol

Recorro con la mirada

su viaje continuo y lento

más lento que todo lo que lo rodea

más lento que todo lo que sucede en la plaza

Iluminado sube

y sigue su rumbo

más allá

más lejos aún

Ya ha llegado más alto 

que el árbol más alto de la plaza

más lento que todo

sin pausa en la brisa

sin prisa 

el panadero al sol






domingo, 1 de febrero de 2026

un poema de terror




no hay un atisbo de luz en el sol lento de la plaza

llegó el horror en forma de pelea intempestiva

la gente se arracima alrededor de la víctima o victimaria, -no se sabe-

la loca que irrumpe sujetando a la criatura 

como si se la quisieran usurpar

El sol del domingo camina lento por la pared

como una araña peligrosa, peluda

y mi perra ataca por primera vez a la perra de una señora

que tiene un bozal color rosa bebé

Sin embargo, y aunque nadie ha mordido a nadie aquí,

en el aire se huele el conflicto

Todo espacio es angosto, todo ruido, molesto, 

toda proximidad exasperante

como en la estrecha góndola del supermercado

cuando la mano se estira para agarrar lo que está arriba y no llega

como en el pasillo estrecho del colectivo

en que la mano se estira para agarrarse de lo que está arriba y no llega

El mundo es un hombre sentado con las piernas abiertas a sus anchas

en el mismo asiento que uno

y uno es apenas un inocente amurallado en la impotencia de hablar

de decirle

que por favor haga lugar

Tengo los ojos ardidos de sol de una playa que nadie visita

a las dos de la tarde de un día destemplado

en la lentitud inacabable de este domingo

Tengo los ojos lastimados por la arena inexistente del ojo seco

En vez de cordillera hay una muralla de seres humanos

todos enojados, ataviados 

con traje y pelucas de colores

Que juzgan a otros que están en medio del mar, entre las olas

pidiendo ayuda desesperadamente

¡Que nadie se salve! Ordena el tribunal

La gente sueña pesadillas y despierta pesada

Alguien ha besado en los labios al hombre de traje, peluca y bastón

y no sintió nada

No sentir es un sueño peligroso

El sol se desbarranca en esta plaza de domingo

No hay lunes salvador para este poema

Y sin embargo amanece 

y no es poco que amanezca también todo aquello

que nunca será poco


*** 

Los ojos profundamente irritados

áridos

en pantallas azules

poco recomendables

poco habitables

Hay que salir de las ciudades!

Hay que meditar!

Hay que dialogar con el miedo!

Hay que decir NO al imperativo categórico!- va gritando por la calle un señor

con un manual en la mano 

La locura es un material clasificable porque siempre pertenece a otros

al que se pasea en calzones por la terraza 

a la que anda suelta en el andén 

La locura está preocupante como el calor

y penetra por cualquier hendija de la vida

-¡Ya todos estamos siquiátricos! exclama por la tele

una señora de bien 

Dice que se nos perdieron las fronteras

Alguien barrió de más y arrancó las plantas

No nos quedan raíces

El incendio viene desde el norte

los glaciares del sur se nos derriten

y nos asustamos de que nuestras pesadillas sean tan parecidas a la realidad

Hay que hacer hidroponia con la poesía

mecer una cuna repleta de vegetales

para que la pacha se amigue con nosotros

No rompernos! Sobre todo, no rompernos entre nosotros

La caricia es el único truco que no comprende ningún mago de las sombras

Bajo una pantalla hecha añicos brota el agua

como un surtidor potente y anhelado

que llega a mojar a las estrellas


C. B.

(Imagen: Mandala creado por mi amiga, la artista Danira Del Pino)

martes, 27 de enero de 2026

TODAS LAS HOJAS SON DEL VIENTO

Hoy Luis Alberto me convidó una empanada. Él, sentado en la plaza como todas las tantas veces que lo veo, hoy me convidó una empanada. Todas las veces nos saluda, Mar lo tiene encantado, y un día, -creo que fue la primera ocasión en que reparé en él-, por señas, me pidió que me acercara, mientras revolvía dentro de su mochila. Cuando me acerqué, extendió la mano para darme una pelotita azul. Era para  Mar. A mí me conmovió mucho, y al agradecerle, me hizo un gesto que ahora sé muy de él, con las manos, y la cabeza también, como si dijera “no, no es necesario”. Luis nunca hablaba con las palabras, sí, con los gestos. Fue una vuelta que le pregunté cómo se llamaba cuando me contó que Luis Alberto, como el flaco Spinetta; y también me contó que él había estado en la guerra de Malvinas. Sus ojos enormes y expresivos a menudo están inyectados, no sé si por el sol o el chupi, aunque también lo he visto leyendo unas cuantas veces. 

Hay muchos, muchas personas que habitan la calle por mi barrio , aunque no sean mendigos exactamente. Hace ya un tiempo que abandoné mi pretensión de ayudarlos. Prefiero solamente saludar al pasar a los que me simpatizan. Una vez le convidé a Luis un chocolate; era invierno. Hoy, sin más, me llama para que me acerque, y me ofrece una empanada, no porque le sobre. No sé qué es Luis Alberto para los demás, supongo que un linyera, un borracho bueno.  Yo prefiero pensarlo como un buen vecino de la plaza, un amigo más.




Que me perdone el nardo

Que me perdone el nardo, decía yo en un verso casi inentendible, de muchos entonces antiguos. Ahora, al mirar esta vara de nardo que compré ayer, de un color rosado que nunca antes había visto, y al acercarme para sentir su olor, me doy cuenta de lo que ese antiguo verso quiso decirme: que me perdone el nardo no poder consagrarme por completo a su dulzura, a que mi vida sólo pudiera dar fe de esa alegría inefable de oler, danzar y sonreír con todo el cuerpo. Que me perdone el nardo no poder hacer un himno con su elixir , una consagración laica de la primavera, sin tener que dilatar innecesariamente los tiempos del dolor. Hoy lo huelo con emoción, y la pregunta que dejé abierta me la respondo con esta alegría agujereada para que entre y salga la impermanencia , que me permite vivir a cada paso, una vez más.



sábado, 27 de diciembre de 2025

REGALITOS/ con Poema de Luis Pescetti de regalo

Íbamos con mamá cada primer sábado del mes, o sea, después de haber cobrado su sueldo, a la Galería Santa Fe, a elegir  no sólo ropa, sino también adornitos, cosas lindas, regalitos en definitiva... porque siempre, siempre tenían su posible destinatario.

Eso y otras tantas cosas aprendí de mamá: aprendí el disfrute de dar, nada menos. Y no sólo de ella, sino también de las tías y el tío, el disfrute de dar y recibir cariño, y sobre todo, abrazos.

Cosas que nos ayudan  a vivir...

Después descubrí otros regalitos que me hizo mamá, como por ejemplo aprender (yo lo tuve que aprender, creo que ella no lo necesitó) a perder el miedo al ridículo, practicar la espontaneidad, fabricarse una buena risa para festejar las cosas y las ocurrencias, y tanto descubrí gracias a su manera de vivir, que pude ver regalos donde no los veía antes, no sólo observando su vida, sino LA vida, las vidas de todos, también la mía.

Descubrí, o reafirmé, que la razón de ser de los regalos está en el deseo de hacer feliz a alguien a quien se quiere. En ese sentido, importa tres belines el costo económico del mismo. 

Lo que deseamos es ser queridos y sentirlo, registrarlo... como cuando éramos profes de primaria y los nenes nos regalaban cartitas improvisadas, con una flor, un corazón y un te quiero mucho. Lo que deseamos es que nos quede claro el amor del otro. Al dar, haremos lo mismo: dar por el puro júbilo de hacerlo.

Hay quien puede ver y quien no, hay quien puede recibir y quien no, todos acaso hayamos estado alguna vez en ambos lugares...

Sin embargo uno en algún momento se aviva: para cuando uno se aviva, todo lo que es regalo empieza a ser leído y tomado como regalo: la presencia, una mano en la nuestra, un "contá conmigo", un buen consejo, la opinión no complaciente que nos ayuda a cambiar, un no cuando hubiera sido más cómodo un sí, un regalo hecho a mano con toda la intención y la dedicatoria... 

Para quien no presta atención, todo tiene más que ver con el paquete, con el moño, que con el contenido.

A veces uno regala una canción como un mimo, y el otro devuelve un análisis crítico sobre afinación...Cosas así tiene el malentendido humano.

Alguien me dice que hasta el "malentendido humano" en sí mismo puede ser un regalo. Y lo considero, claro que sí. Más que nunca, en este tiempo raro, meticulosamente apurado y distraído, en que mandar un videito de tok tok, poner un emoji  o recibir una palabra cariñosa, podrían considerarse verdaderos tesoros cotidianos.

Habrá que tratar de ser sensibles y estar atentos, porque no todos los regalos vienen envueltos en papel brilloso.



He aquí mi regalito de hoy: dice Luis que


Hay que dejar que el amor haga su trabajo,

sin interferir, en lo posible.

Mientras tenemos nuestras charlas,

y nos ocupamos de las tareas diarias:

lavar los platos, despertar al hijo;

dejar que corra, subterráneo,

el dios arquero.

Observen las palabras,

ellas mismas: ciegas a su existencia,

sin conocimiento del significado que cargan.

Sin embargo nos llegan, conmueven aunque no se enteran.

Aire esculpido,

ausente en la ignorancia de lo que representa.

Así nosotros, hormigas de algo que nos supera,

llevamos un sentido, desconociendo cuando lo hacemos.

Tantas veces arruinándolo cuando intervenimos

como un escritor novato, que "quiere que su cuento diga..."

y malogra lo que deja en un panfleto.

Pero otras veces, afortunadas,

después de miles de horas de ensayo,

de pérdidas irreparables y dolores que no queremos repetir:

hacemos sin pensar cada movimiento;

no estorbamos entre lo que sabemos y cómo respondemos.

En manos de un Dios dejemos que tejan nuestras manos,

de una Diosa, que las flechas den

en el blanco insospechado.

Entre la llegada, el abrazo y el arquero:

suspender el mundo.

Nos lanzan,

cerrar los ojos,

olvidar,

primero.




viernes, 21 de noviembre de 2025

Cábala

 

yo toco en la madera de esa puerta 

el olor tibio de tu nombre 

como una cábala bendita 

Estás en un país extraño

pero te encuentro en sueños

y aún me hablás, me contás cosas

me corregís dulcemente la vida.

Como de adolescentes, 

cuando vos sabías más 

sabías mejor 

cómo pronunciar el nombre

de la primavera.








domingo, 16 de noviembre de 2025

jueves, 30 de octubre de 2025

Migrantes


*

La mujer lleva el carrito de metal y la bolsa made-in-china

Símbolo perfecto de lo que en todo el mundo nos hace iguales

Atraviesa las grandes aguas

Erguida

En soledad digna

Sensual, altiva

Y pinta sus labios con el rouge rojo amarronado

Una vez más

Esperando al hombre que pueda desearla sin sentirse intimidado desde adentro por las viejas visiones de la vida

Del sexo

De la esperanza

Del amor

Ella busca a su sobrina

Porque hijos no tuvo

Pero en el camino

Encuentra a otros

Su perfil parece la proa del barco de Odiseo, 

En un ferry cabe tanta miel como abundancia

En un ferry la vida se da vuelta

La esperanza surca el mar

Baila con los demás una danza ancestral

Como si fuera desconocida

Se da una panzada de alegría

De vida

De manos que guardan para ella los dulces de una fiesta a la que no fue

Eso es la ternura

Al fin de cuentas

Amar hasta reventar decía el Sabalero

Y los ojos georgianos de ella

Dicen lo mismo:

“Ahora”





(inspirada en Crossing, "Caminos cruzados", película de Levan Akin )

miércoles, 1 de octubre de 2025

Gracias, Daniel Rafalovich

 https://dalepoesia.blogspot.com/?m=0


agradeciendo a Daniel Rafalovich su generosidad hacia todos los que intentamos escribir poesía, e invitando a seguir su blog: dale poesía


dalepoesia

Leamos: no hay mejor estimulante.