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viernes, 9 de mayo de 2025

Bailar. Hoy gozo solamente. Una improvisación más

Bailar... ¡Es tan lindo lo que se siente cuando uno está siendo!. No sé cómo definirlo. Realizar un viejo deseo, podría ser otro deseo, en este caso es bailar ...  Realizar un viejo anhelado sueño que destapa un poco más aún el alma y el cuerpo que la habita, que le da oxígeno. 

Muchas muchas veces me pregunto en nombre propio por qué llegamos a los veintiún años ( metáfora de mayoría de edad cuando no los tenía aún) a los cincuenti tantos .. por qué el alma está en condiciones de vivir experiencias que hubiera estado bueno vivir antes de un modo más pleno... Pero dejando de lado los hubieras y los hubieses, y en este caso mis rodillas, - que no dejan de ser metáforas -, qué bueno respirar otro aire. 

Otro aire. Sencillito. Sentirse contento de estar vivo. No negar el dolor, ojo al piojo, nunca. Sólo respirar. 

El que lo vivió, me entiende. 

Respirar.

( Los días, los momentos en que uno es feliz me hacen sentir en la necesidad de expresarlo, de no guardármelo para mis adentros. La felicidad también se contagia, decía un profe de Biodanza, y sigo creyendo que tiene razón )


Siento muchas ganas de parafrasear a  Silvio y a Vallejo, y decir:

soy feliz, soy una mujer feliz y quiero que me perdonen en este día los muertos de mi felicidad

o también: hoy gozo solamente

Es que estoy en mi camino, y eso merece esta improvisación

Quiero decir que estoy bailando





sábado, 29 de julio de 2023

entro nuevamente a la danza



entro nuevamente a la danza con todos los seres que llevo puestos

recorro una por una todas las presencias que puedo, todos

los minutos encendidos de sus velas, los mejores legados

recorro la certeza de nombrarlos 

de evocarlos o invocarlos en algún instante de mis días

agradecidamente

uno por uno desfilan en mis movimientos y mis brazos los saben

yo me llevo puesta y soy también

y me siento

como nueva en los advenimientos que señalan el camino

recogiendo lo mejor de mis vidas 

y por un momento soy la que bailaba con las manos

en el despertar de los días sábados

cuando mi madre tocaba la balada de chopin en el piano

y yo acariciaba y cabalgaba sus sonidos en una danza privada

mientras miraba, si era primavera, las flores del ciruelo

asomando por mi ventana

privada también, por primera vez

todo va llegando desde la danza a mis brazos y se despliega

y se recoge para renacer

o para nacer


Después mi cuerpo es una sonrisa


viernes, 7 de julio de 2023

Como en casa


Como en casa


Ayer, mientras danzaba, me di cuenta de que mi cuerpo no sólo respondía a consignas y a estímulos nacidos de la combinación de las consignas con la música, sino que las palabras en sí mismas, determinadas palabras pronunciadas de algún modo especial o por su ubicación en el conjunto del sensorium, y las palabras entonadas melódicamente por los intérpretes de las canciones, tenían un poder sobre mí, y sobre las emociones que desencadenaban.

Y me pareció un acontecimiento singular, porque lo que nos conmueve en la danza, al pasar la música por el cuerpo o por la emoción aún no danzada, no suele tener que ver con la comprensión del idioma.

Sin embargo...a veces ciertas frases que comprendo también en su significado, hacen que me emocione, que detone algo especial y único, o que se acentúe. Como si las palabras tuvieran tacto, textura, y nos tocaran. Tal vez por eso habría que decirlas con más tacto, como quien improvisa una caricia y la dibuja en otra alma.

¡Qué misterio el de la palabra! Ayer en biodanza hablábamos del cuerpo, le hacíamos caso, en sus acciones supuestamente "involuntarias", sus micro decisiones, como ir para un lado y no para otro, como moverse o detenerse, y otras tantas. Y sin embargo, de pronto, el canto salpica con una noción que aumenta su poder al fundirse con la palabra.

¡Ah palabrita: tan sobredimensionada, tan malinterpretada, tan sagrada, vos!

La palabra es fuente de malentendidos, decía el zorro al Principito. Y tenía mucha razón.

Si no dispusiéramos de la tecnología, no conoceríamos cómo suena nuestra voz desde fuera, no sabríamos reconocer eso que está ahí y que también somos, y que es nada menos que una parte muy importante de lo que los demás reciben de nosotros a cada momento.

Del mismo modo que, recién a partir del uso corriente de los videos nos acostumbramos a convivir con ese extraño que se mueve y toma prestada nuestra identidad, la voz propia en sus diferentes inflexiones, en todo lo involuntario que contiene, también es una extraña a la que acogimos desde la popularización del audio, -o ‘mensaje de voz’-, como forma de comunicación casi cotidiana.

Y si yo misma me soy extraña en tantos gestos: ¿cómo voy a pretender que el otro me sea tan familiar como para poder darlo por sabido de pe a pa sin tener que preguntarle nada, sin necesitar que me brinde información acerca de lo que de veras piensa y siente?

Creo provisoriamente que la palabra también es un acto, y cuanto más consciente, más lo es.

Pero, así como, en las canciones, los significados y los sonidos pueden llevarse de maravillas o darse de patadas, en el lenguaje cotidiano, también sucede esto.

Por eso necesitan ser interpretados en contextos sensoriales amplios, en los que la pobrecita palabra no esté tan sola, tan librada a su escasez de poderes metafísicos… Porque la palabra café jamás olerá a café, a menos que hagamos magia, y hasta la magia tiene sus fundamentos, y si no a preguntarle a magos, brujas y hadas.

¿Somos lo que decimos o lo que hacemos? ¿Qué pesa más: un kilo de adulaciones o un acto de amor sincero? 

Es que, así como las acciones tienen un valor infinito en el lenguaje del cariño, un valor que no tendrían las palabras por sí solas, lamentar una palabra o un tono hiriente, también es una acción. Decir el cariño en voz alta, también es una acción, tantas veces muy necesaria. 

Decirse y des-decirse o re-decirse son acciones. Ante uno mismo, y ante los otros. Por eso quienes saben estar, quienes nos han regalado presencia activa, interés y atención, cuidado, en resumen, merecen el espacio para realizar esas acciones tanto como nosotros: explicarse, dejarse ser, desnudarse de poses y de frases hechas.

El lenguaje del cariño, -del amor, en su sentido amplio-, necesita sentirse como en casa.


jueves, 6 de julio de 2023

Hermano cuerpo

 https://www.youtube.com/watch?v=6ViISw2-FKY


gracias cuerpo mío, 

hermano cuerpo danzante

por permitirme reconocer recordar 

que lo que duele, duele y lo que cura, cura

Que nos lleva la vida aprender la distancia correcta de una caricia

de una palabra a la otra 

de nuestro cuerpo a otro cuerpo y viceversa

Que nos lleva la vida aprender a cuidar al que nos cuida y celebrarlo

en este mundo en que es tan infrecuente ser bien recibido y que se note

en este instante tal vez parecido a otros instantes 

en que la humanidad creyó morirse un poco

o creyó nacer un demasiado

como para que todo estuviera algo más cambalacheado que lo deseable 

según el flaco Abel -diría Discépolo tal vez-

El caso es que en este mundo y en los otros que han sido 

y tal vez serán, según parece

ha costado siempre ser humano, tanto para aprender a oler antes que a sentenciar

o para experimentar con el cuerpo cómo ser un buen mamífero 

dotado de palabra y esperanza

Entrenar este cuerpo que tenemos puesto, o que nos tiene puestos -mejor dicho-

como una herramienta bondadosa que puede graduar la distancia 

si se lo educa en la nobleza de corazón -que no defrauda

Este cuerpo hermano que nos hermana en tanta noción de herida prodigada y recibida

con tal maestría en la equidad, que no da ya para hacernos los tontos

los que nada tenemos que ver con todo esto.

Implicarnos, sí, implicarnos

en otra noción posible de las cosas

aunque seamos minoría 

aunque no tengamos prensa

Aunque crean que pretendemos afirmar que esa noción posible

podría desembarazarnos acaso del enojo, la ira, la rabia y el error 

como si hubiera una receta para coexistir 

que nos inmunizara de errar humanum est, y sin embargo 

¡qué bien se siente cuando el cuerpo llora en serio y ríe en serio!

cuando ama, cuando goza o cuando- aún en medio de la mala suerte-

se va montado en las alitas de estar agarradito al alma nuestra,

de que el corazón nos la vuelva a la boca 

-¿o era el alma la que al cuerpo volvía y el corazón el que en la boca estaba?-

y suspiremos cuando algo o alguien nos devuelven la siempre milagrosa noción 

de que es la Vida la que nos sostiene

de que cada niño es el tuyo y cada hembra tu mujer -como diría el Nano-

y por qué no, señores, señoras,

que hay una danza que nunca se termina que nos incluye y abraza

Y que sale el sol cada vez que entregamos nuestro peso a una forma mayor

cada vez que no dejamos que en el fondo y por ninguna causa

-como diría el hermano Exupery- 

el amor sea alguna vez menos.


domingo, 30 de enero de 2022

CHACARERA



fuerte

ahí 

pesada

como tus pies que machacan el suelo 

ese tercer tiempo 

como una maza a contramano 

que te seduce

que no te suelta

chacarera

que te embruja

que te hace abrir el pecho

como si fueras un cóndor que va a elevarse

y no te suelta

flor exhausta

flor marchita

hasta que te eleves

y pongas la corola de nuevo 

mirando al cielo

 








sábado, 8 de enero de 2022

BAILAR

un modo más, aunque a mi entender privilegiado si los hay, de enamorarse de la vida...nunca se sabrá qué es primero ni importa, pero el caso es que bailar, (aunque ahora que recuerdo tocar el piano, más precisamente esa parte de la balada en sol menor de Chopin, la que es éxtasis puro), bueno, decía yo que pa mí bailar es lo primero.




todo cambia al bailar la vida, todo toma otra forma, otra mirada... "mirada blanda" decía Rolando Toro, pero más allá de quién lo diga, bailar hace bien, bailar es poner la energía en movimiento, autoequilibrarse, saltar de alegría, o apenas moverse de un lugar para ser puro brazos, pura mirada interna expandida.

bailar es todos los sentidos, pero es tacto y mirada en movimiento, que es distinta de la mirada quieta. A veces, como al hacer música, es mirar con los ojos cerrados.

bailar, como mirar una flor, como cantar, es sagrado eros expandido...Rumi: ese señor no rumiaba para nada. 


jueves, 23 de diciembre de 2021

INSTRUCCIONES : REGALITO DE NAVIDAD

 https://www.youtube.com/watch?v=CtnOn0sdEe4


Escuche esta música, sí, Soleado, y déjese bailarla, llorarla, llorarse, ame y dese cuenta de todo lo que ama.

Entre en esta música como los Lakotas, que entran al temazcal según me cuenta un amigo, de este modo: "Entro con todo lo que soy, entro con todas mis relaciones".

Dance, muévase, sienta, déjese conmover.

Luego, si puede, si la música le mostró un camino, haga eso que tiene que hacer y suelte los resultados, como decía don Buda. Y si puede, deje de hacer eso que ya tiene que dejar de hacer.

Haga o no haga, sea, siga siendo, celebre fuerte, ame fuerte, actúe en consecuencia. Viva.

Celebre contundentemente las presencias amadas, y recuerde con amor las que están de otro modo.

Beba del vaso lo que haya de lleno y deje el resto en paz... 

Déjese en paz.

Y en resumen, lo que cada quien 


necesite para estar lo mejor

 posible, a su manera.


CHIN CHIN



martes, 13 de julio de 2021

INSTRUCCIONES


Primero escuche esta música y vea a estos dos genios bailarla

https://www.youtube.com/watch?v=JPuVYti3WVc

luego báilela

si se le cayó la vida, báilela

si quiere llore primero, patalee, grite

un rato o tres años enteros

y luego

BÁILELA

si es acompañado, mejor

y si no

BÁILELA

Después de eso, si quiere, vea la película entera

miércoles, 30 de junio de 2021

INSTRUCCIONES

 https://www.youtube.com/watch?v=vP1aIKsBJsc


escuche la música

empiece a danzar, como esté

dígase que venimos a ser felices

dígase: no se distraiga

dígase: ponga blanda su mirada y haga de cuenta que está iluminando y acariciando con todo su ser a alguien o a muchas personas que quiere

emociónese

sea feliz

ame

viva

martes, 15 de junio de 2021

BIODANZAR

 

En biodanza aprendemos cosas, Wilson. A veces reafirmamos las que de algún modo vivían en nosotros. Otras veces, en cambio, incorporamos formas, maneras que no se nos habían ocurrido antes para expresarnos y compartir.

Hay muchas situaciones y vínculos que se vivencian de este modo que va derecho a la emoción, al sentir.

En el encuentro de verano al que asistí en enero de dos mil veinte, danzamos muchas situaciones de la vida. Una de ellas fue la del hilo rojo, ese que nos une y nos aleja y nos vuelve a reunir con nuestros seres amados. Hoy prefiero imaginarlo de color azul, no sé por qué.

También hubo algo muy especial, que, -luego, en el grupo al que ahora asisto-, volvimos a repetir, y que me resultó muy pero muy hermoso. Se trata de un ejercicio a dúo. Uno de los dos lleva al otro y ese otro se deja llevar a ojos cerrados. En el encuentro al aire libre incluía también guiar al compañero a distintos lugares para que contactara con troncos de árboles, con flores, con objetos o con la tierra… Luego se invierte la cosa, y el que fue guiado, guía.

La mirada blanda, por ejemplo, es otra cosa muy interesante. Desde la pandemia hacemos vía zoom. Y es increíble cómo las miradas se dejan sentir. Y cómo las consignas vividas en solitario puertas adentro igual crean un clima compartido intenso.

Hace muy poco danzamos con nuestros ancestros. La imaginación, usada para reparar, para crear o recrear escenas posibles...para desatarnos de las historias repetidas hasta el hartazgo, e imaginar sintiendo, otras historias.

Siempre hay muchos caminos, diversos, no todos nos sientan bien, pero de todos al menos un poquito aprendemos si realmente queremos. Hasta de eso que no pudimos aprender en su momento porque estábamos bloqueados,cuando llega ese otro instante en que sí queremos, sí deseamos con todo nuestro corazón transformarnos, ahí de pronto se amasa todo lo visto y lo oído durante años, se entrelazan los sentidos, se desenlazan, se vuelven a entrelazar  y encontramos de pronto respuestas largamente anheladas.

Ese es el momento en que  aprendemos sin distingos del señor que pasa por la calle tanto como de un maestro, aprendemos de todo lo que nos sucede.

Y biodanza es un camino noble que no se apoya en la palabra sino en la vivencia, en eso que nos atraviesa al sentir las emociones. ¡Cuántas caricias al alma que se pueden dar y recibir! Y cómo lo esencial se pone en juego donde siempre estuvo. En el contacto, en la mirada, en la emoción compartida y en lo que la mueve.

Creer en eso. Creer en la belleza percibida como tal, Wilson.

Poder pegar el salto hacia donde la vida vive. 


 

https://universbiocentric.com/2021/06/11/estar-bien-desde-la-perspectiva-de-biodanza/?fbclid=IwAR3uhnAr1vt-S0gvZJUo_O3VcxkHYx2ZkqqtYvY6Z0EVq5s9GPUUkZ0eHZ4

Este hermoso artículo que precede mi pequeño relato explica mucho mejor de qué se trata.

 

viernes, 11 de junio de 2021

CIRCULANDO


Apenas mis pies empezaron a danzar, recordé. Su nombre era Laura. Y  aquél día, ya lejano en el tiempo, estaba danzando como yo, a mi lado, tomadas de la mano.

Por suerte no había llegado a conocer a su hija,  quien también había participado de los encuentros de danzas circulares.

Y mientras mi cuerpo se dejaba llevar suavemente al son de una melodía dulce, mi mente recorría el paisaje de esa otra ocasión en que Laura tomaba mi mano tras la muerte de su hija.

Creo que la pequeña tenía alrededor de ocho años o tal vez diez. Sé que le encantaba bailar, y Laura la llevaba para que pudiera descansar y nutrirse tras la espera de un corazón que debía trasplantarse en su cuerpito.

Días y noches pasadas en los hogares del Hopital Garraham, hasta que al fin el corazón llegó. Sin embargo no fue bien recibido por el organismo de la niña, que murió en la intervención.

Y mientras sigo bailando recuerdo esa otra melodía centroeuropea, tan sentida, tan honda, no diría triste, pero sí profundamente nostalgiosa que danzamos aquella vez en que vino a agradecernos, a agradecerle a Pablo su acompañamiento en todo ese proceso.

Había sido el cumpleaños de su hija, nos contaba, y decidieron festejar como a ella le hubiera gustado...Hubo amigos, tarjetitas, muchas maneras de despedirse...No sé si hubo lágrimas aunque las intuyo, pero sí hubo valor, el coraje de vivir la muerte de una manera atípica, como había sido también el modo de vivir la enfermedad y la internación: danzando, viviendo, circulando...

De pronto me doy cuenta de que aunque mi cuerpo esté bailando, mi alma se ha ausentado de la escena.

Ya no es esa melodía centroeuropea llena de plañidera belleza la que suena, sino otra, otra danza que nos protagoniza bailando unidos, otro grupo y otras manos de las que me estoy tomando ahora.

Regreso. Dejo la historia de Laura.Me despido de ella. Aunque de un modo hondo, entrañable diría, me está acompañando mientras mis pies dibujan una parte de este círculo móvil que me ve vivir.

(C. Bakún , 2017)

Tomado de una experiencia real en Danzas Circulares, facilitador Pablo Karp