Visitantes cósmicos de buena voluntad,sean bienvenidos a este lugarcito que albergará poemas, pinturas y toditas cosas que habitan mi alma...


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viernes, 13 de junio de 2025

dos poemas circulares

Circularidad

 

decir mi tristeza

y, una vez pronunciado su nombre

dejarla emigrar

hacia el lugar al que se va la luz del día

tan lentamente.

Andar hacia el sol, y tomar

la alegría del camino:

los niños con sus baldecitos de arena

los grandes, contemplando entre las olas

la infancia que acunaron

los perros, mojados y felices

las parejas que caminan por la orilla

dedicándose gestos amorosos.

Vibrar un horizonte nuevo

mientras tristeza

en puntillas

se desplaza

hacia el poniente

 

*** 

 

Reciprocidad

 

El algoritmo sabe

que si no nos prestamos atención con frecuencia

algo se pierde

Y que lo único capaz de recuperarlo

es la atención volviendo

de mí a vos

de vos a mí

El algoritmo sabe de mi teoría de la frecuentación

más que los mismísimos seres humanos

incluida la que yo era antes de pensarla

El algoritmo

sabe que un gesto

un gestito nomás

un me gusta inusual

es capaz de acercar a dos contactos

que no interactuaban

y, de pronto, casualmente

ven algo que publicó el otro

justo después de ese me gusta inusual.

El algoritmo nos enseña

que la frecuentación es ni más ni menos

que la atención volviendo

a donde queríamos que estuviera

O sea

Simplemente de eso

se trata





viernes, 11 de junio de 2021

CIRCULANDO


Apenas mis pies empezaron a danzar, recordé. Su nombre era Laura. Y  aquél día, ya lejano en el tiempo, estaba danzando como yo, a mi lado, tomadas de la mano.

Por suerte no había llegado a conocer a su hija,  quien también había participado de los encuentros de danzas circulares.

Y mientras mi cuerpo se dejaba llevar suavemente al son de una melodía dulce, mi mente recorría el paisaje de esa otra ocasión en que Laura tomaba mi mano tras la muerte de su hija.

Creo que la pequeña tenía alrededor de ocho años o tal vez diez. Sé que le encantaba bailar, y Laura la llevaba para que pudiera descansar y nutrirse tras la espera de un corazón que debía trasplantarse en su cuerpito.

Días y noches pasadas en los hogares del Hopital Garraham, hasta que al fin el corazón llegó. Sin embargo no fue bien recibido por el organismo de la niña, que murió en la intervención.

Y mientras sigo bailando recuerdo esa otra melodía centroeuropea, tan sentida, tan honda, no diría triste, pero sí profundamente nostalgiosa que danzamos aquella vez en que vino a agradecernos, a agradecerle a Pablo su acompañamiento en todo ese proceso.

Había sido el cumpleaños de su hija, nos contaba, y decidieron festejar como a ella le hubiera gustado...Hubo amigos, tarjetitas, muchas maneras de despedirse...No sé si hubo lágrimas aunque las intuyo, pero sí hubo valor, el coraje de vivir la muerte de una manera atípica, como había sido también el modo de vivir la enfermedad y la internación: danzando, viviendo, circulando...

De pronto me doy cuenta de que aunque mi cuerpo esté bailando, mi alma se ha ausentado de la escena.

Ya no es esa melodía centroeuropea llena de plañidera belleza la que suena, sino otra, otra danza que nos protagoniza bailando unidos, otro grupo y otras manos de las que me estoy tomando ahora.

Regreso. Dejo la historia de Laura.Me despido de ella. Aunque de un modo hondo, entrañable diría, me está acompañando mientras mis pies dibujan una parte de este círculo móvil que me ve vivir.

(C. Bakún , 2017)

Tomado de una experiencia real en Danzas Circulares, facilitador Pablo Karp 

lunes, 28 de febrero de 2011

Circulando: El Mercado Testaccio



Una de las músicas más dulces del mundo...de diseño circular...El tema se retoma una y otra vez sin cerrarse nunca...abre el círculo, lo expande con nuevos instrumentos, nuevos contrapuntos...hasta que llega el momento en que ...debe terminarse, para volver a ese silencio del que hablan Baremboim, Kovadloff y Murray Schafer: el silencio original, del que nace la música, y desde el cual despliega sus instantes de vida...
Quien lo desee, regálese estos minutos de música circular y exquisita haciendo click



 

Circulando...



El círculo... a veces abriéndose y a veces cerrándose en sí mismo. Pequeña metáfora de cosas que nos rodean y de otras que nos habitan: lo que circula entre nosotros, fuera de nosotros, dentro de nosotros... A veces el círculo cerrándose: hay quien entra en él, hay quien se queda fuera; el círculo de la intimidad, y otros menos afortunados... círculos de ideas que no circulan, que se estancan, que dan vueltas sobre sí mismas...Círculos de lo que queda vedado sin por qués, sin sentido... Círculos que se van hacia su centro: 


   El centro de un poema

es otro poema

el centro del centro es la ausencia 
  
en el centro de la ausencia mi sombra 

en el centro 

del centro del poema

(Alejandra Pizarnik, "Los pequeños cantos")


a veces para volver a abrirse, y a veces para no volver... Círculos... la calesita, el plato, la taza, la plaza... Escenarios de lo que sucede fuera y dentro de nosotros... Los ciclos vitales, la rueda de la fortuna, volver a un punto que ya no es el mismo, crecimientos... Sugerencia de lo que se abre, de lo que se renueva... circular de la sangre y del agua... ríos y cascadas... círculos de amigos, compartir la música, el fuego, el mate; compartir la vida...


un fueguito en el centro... 
  
todos cantando juntos 
  
sin más que estrellas**

C. Bakún- 2011

(continuará) Imágenesde Danzas circulares- sitios:-casa-mujer.com.y arcarmelourso.wordpress.com





miércoles, 23 de febrero de 2011

Circulando: Mandalas


Se llama Danira y hace mandalas. Es mi amiga, y vive en Capilla del Monte... más precisamente en el Faldeo ("Faldas del Uritorco") , barrio de artesanos, de gente atípica que no quiere que le pongan asfalto ni empedrado a las calles, ni tampoco alumbrado eléctrico, y que cuida cada arbolito como lo que es: algo único.




En el Faldeo se aprecian las mejores estrellas que he podido ver (no se sientan ofendidos otros compatriotas) gracias a la supuesta excentricidad de sus habitantes, llegados de distintos confines del planeta. Y digo esto sin exageración alguna, porque a Capilla llegan, -llamados por la energía mítica de Uritorco-, gentes de Europa, de Estados Unidos, de Latinoamérica toda. En fin... es un caleidoscopio cultural, ligado aparentemente por la búsqueda de alternativas "espirituales", y más profundamente... ¡vaya uno a saber!... ¡Dicen que en Capilla hasta el ateísmo es místico!
Pero, insisto, no se ofendan, compatriotas: estoy hablando del lugar que amo, del lugar que elijo para mi vida.

Rebobinando: decía que allí vive mi amiga Danira, quien canta y cocina como los dioses...Tiene manos de maga, y con ellas diseña mandalas, sacando las formas de su imaginación y coloreándolas a lápiz...Es así como se han plasmado obras como estas.



Quien las vea acaso podrá pensar que se han realizado en un gran atelier, cómodamente equipado.Pero no: en una pequeña casita, con el bullicio de niños, amigos, gatos y perros, Danira se las ingenia para realizar de todo, hasta las coquetas bolsas de papel reutilizado con que se ofrecen los mandalas a quien los compra.





Los "mandalas" están muy en boga hoy en día, y quien quiera podrá interiorizarse acerca de sus virtudes terapéuticas, de su aptitud para ser empleados en meditaciones, de su utilidad para afinar la atención y la capacidad neurológica, etc, etc, etc...

Pero además de todo, son formas circulares, que están presentes en tantas manifestaciones de la naturaleza: en una flor, en una rodaja de tomate, en tantas cosas!!!




En resumen, como dice Danira en su librito de mandalas: "No hay nada más ecológico que un ser feliz"




(continuaráááá...)


Obra plástica: Danira del Pino -  (03548) 15-577693



(Muestra en el restaurante "La Carbonara", Capilla del Monte)



Dibujos realizados por niños en un espacio destinado a ellos en dicho Restaurante.


Fotografías: Juan Carlos Crespo