Visitantes cósmicos de buena voluntad,sean bienvenidos a este lugarcito que albergará poemas, pinturas y toditas cosas que habitan mi alma...


Mostrando las entradas con la etiqueta Amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Amistad. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de enero de 2025

Ay, María Elena ¡cuánta filosofía hay en tus letras!

 Hoy: Un amigo nuevo no es lo mismo: nos quiere por la mitad

 https://www.youtube.com/watch?v=S1kFwK7r7jE

¿Qué mitad es la que quiere el amigo nuevo cuando uno ha tenido una vida llena de vidas? ¿Conoce una mitad o un tercio o un octavo que son imposibles de establecer en medidas numéricas? Son más bien etapas distintas, a veces muy muy distintas de una vida que ha hecho giros y saltos, que no se ha quedado quieta, ni siquiera frente a lo que la vida misma ha hecho con uno, quiero decir, frente a lo que no se elige.

Siempre que pienso en ésta, tu frase de Zamba para Pepe, me acuerdo de la serie Vientos de agua. Ahí no eran sólo los amigos nuevos, sino los propios hijos, los que desconocían la primera ¿mitad? de la vida del personaje central interpretado por Alterio; una mitad que no llegaría ni remotamente a mitad si se la contabilizara en años, pero la pucha que una muy grande mitad, si se la entiende como la raíz oculta de un árbol que de ahí en más crecerá trasplantado.

¿Qué te pasó, papá? Le pregunta el hijo a Alterio en España, ya ambos en España, dispuesto a escuchar eso de lo que nada conoce.

También me acuerdo de la historia de Yira Yira que cuenta el propio Discépolo, en lo referente a la imposibilidad de hablar del dolor propio cuando es demasiado intenso, de la necesidad de esperar para poder convertirlo en letra de un tango, en obra de arte, en algo creativo, en definitiva.

¿Qué mitad de qué vida conocen nuestros nuevos amigos?

Y también en esto yo te entendía mal, María Elena, porque creía comprender que ese “nos quiere por la mitad” se refería a que el amigo nuevo no nos quiere lo suficiente, por el hecho de querer sólo esa mitad a la que puede acceder, y no. Lo que nos querés decir es otra cosa, que no está en el amigo nuevo ni en su amor entero hacia una parte nuestra, sino en que sólo nosotros sabemos cuál parte quedó afuera de su amor, no por amar menos, sino por desconocer.

En tal sentido, cabría decir lo mismo de los amigos viejos. Viejos, sí, porque no se re actualizan, porque a fuerza de no tratarnos, siguen fijados a la ilusión de que somos las mismas personas que fuimos cuando ellos nos frecuentaban, con los mismos pesares y las mismas alegrías, con las mismas personalidades y formas de responder a las gracias y a las desgracias.

Y no: nuestra vida realizó una metanoia. No somos los mismos, y sabemos que ellos tampoco pueden serlo, incluso si se hubieran quedado en la versión de quienes eran. No serán los mismos, porque una vida que se estanca, aunque se congele en el mismo paisaje, no será nunca la misma que cuando ese paisaje, esa postal, era hjja de un fluir y no de un resignar.

Por eso los amigos podrán ser antiguos, antiquísimos, pero no envejecer, -al menos no caducar-, si aun cuando no nos hayan frecuentado o nosotros a ellos, se permiten la comprensión de que debemos conocernos de vuelta, se permiten hacerse y hacernos la pregunta acerca de quiénes somos ahora.

Por eso, María Elena, podrá existir el dolor de ser querido por la mitad, o por el tercio o por vaya a saber qué vida de todas las que fuimos hacia adelante o hacia atrás, existirá ese dolorcito o dolorón de no ser queridos todos-toditos, cosa que de algún modo es y será también una ilusión.

Eso sí: qué alivio poder hablar de nuestra vida a quien conoce algunos de sus personajes principales, esos del inicio, como papá y mamá, sin tenérselos que presentar.

Pero, no obstante: qué alivio también tener quien lo conozca a uno sin tener que explicarle quién era uno antes, qué lastres arrastraba y qué maneras que jamás hoy cultivaría en su sano juicio, tuvo que dejar en el camino; qué alivio no tener que volver a presentarse.

Mas qué alivio también los que regresando humildemente, se saben otros y nos saben otros, por lo que tienen el respeto de no querer ni pretender adivinarnos, ni mucho menos sonreír frente a cosas que suponen que conservamos, como si el tiempo que pasó para ellos no hubiera pasado para nosotros también, no nos hubiera podado y renacido las ramas y las flores.

Amigo viejo o nuevo: gracias siempre por la pregunta ¿quién sos hoy? ¿qué te pasó?

 

 



 

domingo, 27 de octubre de 2024

SIN PIEL, crónica de una noche mágica

https://www.youtube.com/watch?v=u2p5hYr5ZBM


Llenarse de lágrimas por dentro, ese dolor que sana dentro de las canciones...

Eso, y que en cada tango que ofrecieron estaba el alma de mis amigos: ella, la que se jugó por un hombre que se acababa de separar después de un matrimonio de esos para "toda la vida", y que decidió a su vez hacer lo mismo. 

Él, ese hombre tímido, eternamente disfrazado de capricorniano, con un corazón y una capacidad superlativa de amor. Él, mi compa de añares en la escuela amada, el mismo que tuvo que velar a su hijo mayor hace pocos años, estaba ahí, en el ruedo de la vida, como guitarrista del dúo de tango que esta noche logró llenarme el cuerpo de esas lágrimas y no otras. 

Ella, decidida en su decir y en su moverse, la cantante del dúo, allí plantada, como plantada estuvo en aquél día aciago, la compañera con quien él logró hacerse más blando y más sonriente. Y ambos brillando, conmoviendo, como si ahí no hubiera entreverada cicatriz alguna, haciendo de la emoción de vivir una fiesta. 

Cuánto para aprender en una sola noche, de dos que se casaron sexagenarios y sexagenarios afrontan desafíos de pendejos con la gracia más fresca que nunca.

Todo es abrazo después del espectáculo, que además sumó otro dúo enorme de tangueros con fuelle, durante  cuya actuación todas las tabas repiquetearon, y mi mano recién salida del horno se animó a amagar un par de acordes sobre el piano de  mis rodillas.

Eso, y que otra compa que fue a verlos me sorprendiera a su vez con un modo más alegre y delicado que cuando estando en funciones escolares su mal humor llegaba a la celebridad, y que a su vez esté bailando tango hace ya años, fueron pruebas elocuentes de que la vida anda ahí mostrando los naipes a quien quiera ver su juego.

El pibe pelilargo entusiasta que grababa todo y aplaudía iluminado, resultó ser el hijo menor de mi amigo. Al hablar de eso, menciona cuánto desearía que estuviera el otro también, pero sin que su rostro se demude, casi el mismo tono emocional con que dirá luego que de todos los conservatorios y escuelas por las que pasó, como el BOA no hubo ninguna igual, no habrá ninguna.

Aquí la letra de uno de los muchos tangazos de esta noche, uno de los que te calan hasta el hueso. De la maestra Eladia Blázquez. 



SIN PIEL

¡Ya sé! Llegó la hora de archivar el corazón...

De hacer con la ilusión, que no me va a servir

Un lindo paquetito con una cinta azul,

Guardarlo en el baúl y no volverlo a abrir...

Es hora de matar los sueños,

Es hora de inventar coraje

Para iniciar un largo viaje

Por un gris paisaje sin amor


Voy a aprender a llorar sin sufrir,

Sin detenerme a mirar una flor,

A encallecer lentamente

¡Igual que la gente sin alma y sin voz!

Voy a entender que se puede morir,

Y latir al compás del reloj;

Como una máquina fiel

Igual que un robot sin piel


Después de haber sentido hasta el dolor... a los demás,

De darme sin medir, de amar sin calcular,

Llegó la indiferencia metiéndose en mi piel

Pacientemente cruel, ¡matando mi verdad!

Saber que no me importa nada...

De alguna vibración pasada;

Y caminar narcotizado

Por un mundo helado sin amor.




martes, 24 de octubre de 2023

poema sin título

 


                                                                    

       a mi amiga Vivi, in memoriam


te arrancaste de la vida en la rompiente

el mar sólo es metáfora de la intensidad

con que te arrebataste de las cosas

joven y valiosa en demasía

como una joya que no se dio tiempo de brillar

hoy una ola lo devuelve a tu hijo hecho un muchacho

lo trae a mí en busca de preguntas 

que quedaron atesoradas en mi alma

cosas que recuperar desde mi voz

hoy mi pecho es una rompiente algo cansada

revuelta la arena en la emoción del llanto

que recibe el regalo de tu forma

en otra vida


Nuevamente mi voz hablara de tí

jueves, 19 de octubre de 2023

¿Quién fue León Werth? o del poco comprendido sentimiento de la profunda profunda amistad

Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria disculpa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra disculpa: esta persona mayor puede comprender todo; hasta los libros para niños. Tengo una tercera disculpa: esta persona mayor vive en Francia, donde tiene hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Si todas estas excusas no fueron suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona mayor fue en otro tiempo. Todas las personas mayores han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan.) Corrijo, entonces, mi dedicatoria:

A LÉON WERTH CUANDO ERA NIÑO



Esto dice Antoine de Saint Exupery en su dedicatoria de El Principito.

Cuando busco quién fue Leon Werth, la web me dice esto:

Léon Werth (Remiremont, 1878-París, 1955) fue escritor, periodista y crítico de arte, íntimo amigo de Sant-Exupéry y a quien éste dedicó El principito. Antimilitarista tras su experiencia como voluntario en la I Guerra Mundial, anticolonialista después de su estancia en Indo- china, hombre de izquierdas desengañado del stalinismo, su vida y su obra se distinguen por su avidez de conocimiento y su compromiso cívico y social, al margen de los partidos políticos, in- dependencia que le granjeó enfrentamientos y cierta incomprensión entre sus contemporáneos.

Y también:

Léon Werth (Remiremont, 17 de febrero de 1872; París, 13 de diciembre de 1955) fue un novelista, ensayista, poeta, crítico de arte y periodista francés, de ideas anarquistas y antimilitaristas.

Saint-Exupéry conoció a Werth en 1931, y pronto se convirtió en su mejor amigo. Werth no tenía mucho en común con Exupéry, pues era anarquista, y su padre era judío. Tenía veintidós años más que Saint-Exupery, y un estilo de escritura surrealista.

Saint-Exupéry le dedicó dos libros: Carta a un rehén y El Principito, y se refirió a Werth en tres más. La dedicatoria en el prefacio de El principito es considerada una de las mejores dedicatorias jamás escritas.

Durante el principio de la Segunda Guerra Mundial, mientras escribía El principito, Exupéry vivió en un departamento en el centro de Nueva York, pensando en Francia y en sus amigos. Léon Werth pasó la guerra en Saint-Amour, su aldea en Jura, una región montañosa cerca de Suiza donde él estaba "solo, frío y hambriento". Saint-Exupéry volvió a Europa a principios de 1943.

En el final de la segunda guerra mundial, cuando Exupéry ya no estaba vivo, Léon Werth dijo: "la paz, sin Tonio (Exupéry) no es enteramente la paz."

Tuvo también amistad con con Maurice de Vlaminck y Octave Mirbeau.


"La paz sin Tonio no es enteramente la paz", dice León. Y Miguel Hernández dirá ante la muerte de su amigo Ramón Sijé, en salvaje desgarro de amor amigo, tan salvaje desgarro como el de Idea Vilariño, cuando nos dice: "escribo/ escribo/ leo. /Dónde estás /dónde estás ", sólo que con otro signo amoroso:


No hay extensión más grande que mi herida,

lloro mi desventura y sus conjuntos

y siento más tu muerte que mi vida.

(...)

Quiero escarbar la tierra con los dientes, 

quiero apartar la tierra parte a parte 

a dentelladas secas y calientes. 


Quiero minar la tierra hasta encontrarte 

y besarte la noble calavera 

y desamordazarte y regresarte

(...)

Tu corazón, ya terciopelo ajado,

llama a un campo de almendras espumosas

mi avariciosa voz de enamorado.

(...)

A las aladas almas de las rosas...

de almendro de nata te requiero,:

que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma, compañero.


El mundo separa demasiado los afectos, se empeña en llamar "amor" sólo a aquél que incluye la pasión, el deseo físico, además de la comunión de las almas.

Yo creo que se pierde una parte muy importante en esa atribución unívoca, ya que la comunión almática profunda y sincera que se vive en una amistad de esas privilegiadas, es algo demasiado conmovedor y hondo como para pasar como una vivencia de segunda.

Tanto dolor por la pérdida de un amigo o tanta felicidad por su reencuentro, parecerían denotar una desmesura incomprendida, sólo reservada al desborde pasional de los amantes.

Creo que es algo a deconstruir este fenómeno tan propio de heterosexuales de sospechar de la índole del amor en quienes son capaces de sentir profundamente la amistad, tanto por alguien del mismo sexo como por alguien del sexo opuesto. Ese eros expandido huele a algo incorrecto, excesivo en el caso de los amigos, aunque tampoco se comprende el "enamoramiento" como emoción que podemos sentir no sólo por hombres o mujeres, sino por los hijos, los niños, por la belleza en todas sus formas, por los animales y las flores. 

Pero en fin, sea como fuere, muchos de nosotros conocemos la dicha de la amistad profunda, que como todo vínculo genuino, además de magia puede tener dificultades, sobre todo si resiste el paso del tiempo y los cambios en la vida.

Así como el nacimiento de la Filosofía en Occidente parece estar ligado al dolor de Platón frente a la muerte de Sócrates, creo que sería hermoso dar cuenta de las muchas amistades que han fundado en este mundo al menos, una buena historia.


https://www.youtube.com/watch?v=FtOSFGuZpg4

"A los amigos del alma" de Orlando Miño, por Julio Lacarra

martes, 1 de agosto de 2023

un abecedario del amor: "¿ qué hiciste con el amor mientras el otro sufría?"

En un teatrito hermoso, con un ambiente cálido e íntimo, y en que se podía esperar a que dieran sala escuchando una selección de música suave, dieron la última función de "Encuentro de poetas", una obra teatral muy bien realizada, actuada y musicalizada por un equipo evidentemente comprometido con todo lo narrado: la gloria de la poesía de Fijman, su calidad entrañable de ser humano y artista, la locura, la segregación del loco, el olvido, y su contrario, el amor, la necesidad de honrar la amistad construida en medio de algunas tinieblas que la mayoría elude, el rescate de Fijman desde el abrazo metafórico y real de Zito Lema, que le puso el cuerpo a una búsqueda de la que muchos hubieran huido despavoridos, para hacerla como diría Pema Chödron, parte del camino. Ambos, -más allá de la locura, la miseria y la represión -, se encontraron y pudieron honrar un vínculo humano. Gracias  a  Zito Lema la obra de Fijman no murió con él.

Las palabras que anteceden fueron escritas por mí en el mes de mayo, a modo de resumen improvisado.


No es el Zito Lema inscripto en tales o cuales lineamientos políticos quien me apasiona ahora. El Zito que me apasiona es el que es impulsado por Battle Planas a  emprender la búsqueda del poeta perdido, y se la toma a pecho. El que llega a encontrarlo por donde nadie había podido, buscando más allá de lo administrativo, metiéndose en el loquero y preguntando a los locos cómo encontrar a uno de ellos, ése que pasaba horas en la biblioteca del manicomio y que tocaba el violín.
Es el Zito Lema que se desgarra por dentro ante la posibilidad de que el cuerpo de su amigo muerto sea abierto contra su voluntad y emprende la patriada de sacarlo del nosocomio para velarlo en la Asociación Argentina de Actores, en donde nadie se la juega, y termina armándole igual un velatorio en donde puede.
El Zito que me conmueve es el amigo de Fijman, no el ayudador de un loco.
La amistad, ese himno que convierte en iguales a las dos almas que lo cantan, es lo que me conmueve.
Hoy acaso se lo acusaría de sobre-implicado, tal vez se patologizaría su derrotero buscador de un poeta extraordinario olvidado de todos, por décadas encerrado en el Borda.
Es el Zito Lema que lo invita a pasar tiempo en su casa, con su familia, el que me convoca a este homenaje.

Y poco puedo decir de Fijman que no haya dicho ya él, -de quien me espera la atenta lectura y re lectura de su obra-, más que la ternura que me despierta, que además hace temblar raíces ancestrales comunes e idénticos amores por el violín. Lo admirable, lo que me produce ese aware en Fijman es el valor para dejarse encontrar y para mantener tal pureza de espíritu en medio de semejante soledad y horror.
La obra teatral está excelentemente documentada, y en ella se describe el encuentro entre ambos, como el de uno, -que buscaba al otro en la espera de encontrarlo-, y como el del otro, que esperaba ser encontrado a través de la llegada de ese ser en particular, capaz de entenderlo y acompañarlo: su amigo.
La alquimia de ese encuentro fundante nos permite leer la obra de un grande de nuestra poesía y de la poesía universal, esa que no tiene fronteras.


Y también me conmueven el esmero y el amor con que esta compañía teatral decide narrar este hecho extraordinario, que desafía las leyes de la indiferencia generalizada. Elegir contar esta historia dice mucho de lo que se quiere impulsar en nosotros como espectadores, sintetizado en el último verso de un poema de Zito Lema que dice: 

"¿qué hiciste con el amor mientras el otro sufría?"


( Nota aparte, la escenografía de la obra teatral, esos azules repletos de fragmentos poéticos. 

Una delicada belleza.)


Para investigar más:

https://ahira.com.ar/ejemplares/crisis-2-epoca-n-49/

https://lobosuelto.com/canto-del-dolor-social-y-sus-mitos-vicente-zito-lema/

http://omarardila.blogspot.com/2010/12/jacobo-fijman-el-cristo-rojo.html

Fijman /Zito Lema: dos poemas, y un abecedario del amor


1. ¿Con qué piedras se construye

la morada de los iguales…?

2. ¿Con qué manos

se defiende la belleza…?

3. ¿Con qué espíritu se construye

un “orden de diferencia fraternal”…?

4. ¿Cómo se incorpora

a la materialidad de la historia

la materialidad de los sueños…?

Pregunta final:

¿Qué hiciste con el amor

mientras el otro sufría…?.


Fragmento de Canto del dolor social y sus mitos // Vicente Zito Lema

( versión completa en https://lobosuelto.com/canto-del-dolor-social-y-sus-mitos-vicente-zito-lema/)



Estrella de la mañana

I

Los ojos mueren en la alegría de la visión desnuda

de carne y de palabras,

en la tierra desnuda y en el cielo desnudo,

en el día desnudo y en la noche desnuda bajo los

cielos todo crecidos.

Es demasiado bella la noche de oro de muros y

banderas luminosas.

Corremos en la noche de plata bajo la noche de oro.

Tierra desnuda, tierra perfecta, cielo desnudo,

Cielo perfecto.

Voces desnudas de la voz eterna.

En la noche de oro nos llaman las acampanas,

Y oímos el vuelo de las aplomas desde la noche de

plata bajo la noche de oro.



Jacobo Fijman

martes, 4 de octubre de 2022

LA SENCILLEZ



 A veces no hay mucho para decir

cuando poco o nada conflictúa,

cuando uno recuerda chacareras y veranos,

lágrimas en conciertos, la emoción

ante el asombro de la música.

A veces no hay mucho para decir

cuando la lágrima, la risa y el abrazo

fueron siempre invitados 

a los dos lados de la mesa, del mate y de la vida,

cuando la mano estuvo agarrando la nuestra

en el café, en el hospital o en la danza.

La emoción de enumerar la vida y que no faltes

en ninguna instantánea.

Eso y haber tratado de no faltarte yo.

Y no faltarnos en las mutuas ganas.

Gracias amiga.

A veces no hay mucho más para decir.

 

( a  mi amiga Alejandra S. )

martes, 13 de septiembre de 2022

DIÁLOGO, poema de Gerardo Lewin




La magia es un asunto peligroso 

porque cuando la posees 

deseas ejercerla. 


Pero no te preocupes, 

dice mi amigo. 

También nosotros pasamos 

(no sé si es presente o pasado)

por tragos así, tan amargos. 


Mi amigo habla -es un decir-

desde esa estrella brillante 

que se aprecia a principios de otoño 

desde un rincón del patio. 


Es raro:  no siento necesidad  de traducirlo, 

aunque giros como "trago amargo" 

contienen más de mí que de él. 


Este fue nuestro último diálogo:


- Estoy muriendo. 

-¿Qué significa eso? 

-No sabría explicarte 

(intentamos un símil con recetas de cocina, 

luego se habla de una guía turística). 

- La ciencia afirma que lo que dices

ocurrió hace mucho tiempo. 

-No deberías creerlo. 


Ya es medianoche. 

Densas nieblas distinguir impiden...


(imagen: fotografía de José Manuel Vilaboa Bernárdez)

jueves, 16 de junio de 2022

LA LUZ


Un día me di cuenta de que no podía llorar.

Luego empecé a llorar.

Pero cuando empecé a llorar

dejé de cocinar.

Por entonces ella no podía comer

Y cuando pudo volver a comer

ya había llorado.

Ninguna de ambas, -en ese entonces-,

sabía de la vida de la otra.

Mientras ella dejaba de comer

se estaba rompiendo.

Yo ya me había roto antes

de dejar de cocinar.

Hoy cada vez que nos juntamos

hablamos de a kilos

sobre las mismas cosas,

ésas que nos hicieron

dejar de comer, dejar de cocinar

dejar de llorar y volver a llorar,

y también hablamos a torrentes

de aquellas otras cosas

que nos hacen comer, llorar a gusto,

cocinar rico y reír,

y tomar de vez en cuando una cervecita.

Somos dos rotas.

Somos dos otras.

Ella perdió peso y yo engordé.

Pero las dos perdimos ilusiones suficientes

como para haber desaparecido

o volvernos una peste.

Sin embargo

somos dos rotas

por las que entra la luz.

( a M. A. )

sábado, 16 de abril de 2022

LECCIONES DE PINTURA



Yo te enseñé a pintar de grande, entre narraciones de libros, e imágenes poéticas.

Te enseñé a pintar, y en ese enseñarte hubo una complicidad casi inmediata que nos unió en amistad privilegiada, en clases que terminaban con invitaciones a cenar menjunjes exquisitos, a improvisar salidas al cine, en las que podías usar yoguins sin temer que la omnipresente mirada de tu viejo atentara contra el buen momento exigiéndote recorrer el centro de noche vestida de gala.

Enseñar a pintar cuando los padres, aún con sus mejores intenciones, han hecho cosas tales como vender un piano o romper los dibujos de la infancia, es reconquistar un mundo. El mismo mundo que deseaba filosofía donde nadie podía entender la falta de pragmatismo a la hora de evaluar lo redituable como parámetro para la vida. Entonces ahí estaba yo, como garante de lo estrambótico que amenazaba todas las decisiones que tu alma deseaba tomar, y que nada o muy poco tenían en común con el juego de muebles, de vajilla, la ropa elegante, las carreras prestigiosas, o los muchachos carilindos y bien parados en el stablishment, con autos de marcas reconocibles y demás pantomimas de la existencia.

Cioran y Nietzche no pegaban ni con cola en este escenario prefigurado en que yo sí encajaba, como encajaban nuestros diálogos extendidos de alma a alma en las noches diversas que nos vieron ser en esa época que funda las relaciones, y que se constituye en el paraíso inicial que las sustentará siempre, aún más allá del tiempo-espacio en que los vínculos se atrevan a frecuentar la realidad.

Aprendiste que el color también te gustaba, que podías hacerlo tuyo. 

Y vos me enseñaste que la gratuidad es condición de existencia de cualquier dar, y que por eso no se cobra. Nunca.

Todo eso quedó inscripto, como me gusta decir, en el libro de la vida.

Tal vez enseñarle a pintar a una niña exhausta de cumplir mandatos ajenos, de dividirse en roles, de no tener tiempo para preguntarse más quién se es, de aceptar el cansancio crónico como único reparo frente a lo obligatorio, haya sido algo desafiante para que se pudiera sostener en el espacio- tiempo de una mujer que asumió ciertos contratos en el mundo.

Tal vez el alma niña de esa mujer, generosa y profunda, haya necesitado una pausa, sí, para hallar en algún momento el deseo de volverse a encontrar con lo amputado, de atravesar la calle del silencio hacia la vereda en que el sol tiene aroma a verdad, a tibieza, a silencio compinche, a libertad de elegirse a pesar de la veta que a uno le han implantado y, -en el movimiento magno de elevar la cara al cielo-, volver a respirar hacia el lado en que al olor de la flor se le olvida la flor.

(a D. B.)

sábado, 29 de enero de 2022

UN SOMBRERO Y UN HOMENAJE MÁS


 

Este sombrero no es cualquier sombrero: fue tuyo.

Me lo regalaste un día, y estuvo colgado como adorno.

Pero este verano...lo llevé en mi cabeza paseando por tierras jujeñas.

¡ Cómo te hubiera gustado realizar ese viaje! Y claro que hubiera sido maravilloso poder hacerlo juntas.

Pero no creas que lo hice por vos: lo hice a mi nombre.

Y es el mejor regalo que puedo hacerte.

Maestros son quienes nos inspiran, y eso supiste ser.

Hay cosas que recién hoy puedo vivir y comprender. Antes sólo las miraba en vos como algo ajeno a mis posibilidades. Te oía y percibía tu preocupación por mi dificultad para poder hallar contento en las cosas sencillas de la vida. Te preocupaba mi amor por el drama. Y a mí también, pero me sentía impotente al respecto.

Hoy mi vida por fin visita tu paisaje, comprende ciertos gestos y actitudes, ciertos guiños y emociones.

Creo que estarías muy feliz de verme feliz cuando lo soy, aunque a veces me enrede, como todos.

La catábasis del héroe, la comunión almática, y un montón de conceptos más se han incorporado al acervo de lo vivido.

Tu biblioteca interior era tan frondosa!!!

Hiciste de los astros y sus designios tu mundo, pero sin embargo siempre te gustó desafiarlos y enseñarnos a hacerlo, con una sonrisa.

¡ Te queremos tanto Graciela, acuariana universal, amiga del mundo! 

Como dijera Don Mario : "El mundo y yo te queremos de veras, pero yo siempre un poquito más que el mundo"


FELIZ CUMPLEAÑOS

jueves, 30 de diciembre de 2021

Volverse azul, permanecer azul...

 



ella decía que cuando era niña

tan niña como para estar más anudada al planeta 

de donde vienen los niños

veía a la gente de colores:

los mediocres, de amarillito

los feos de alma, de marrón

y esos, los especiales, los...

bueno: ésos

azules

azules siempre

ella decía que 

- y aunque también lo haya dicho peter handke 

en las alas del deseo-, 

cuando el niño era niño y la niña era niña

eso era así

y aún es así todavía



(a mi amiga Marina Camporeale )


viernes, 22 de octubre de 2021

Poema de Federico García Lorca, tomado de "Mariana Pineda", con dedicatoria personal




MARIANA

 (Resignada.) 

¿Estuviste en los toros?

LUCÍA

¡Estuvo!

AMPARO

En la corrida más grande

que se vio en Ronda la vieja.

Cinco toros de azabache,

con divisa verde y negra.

Yo pensaba siempre en ti;

yo pensaba: si estuviera

conmigo mi triste amiga,

mi Marianita Pineda.

Las niñas venían gritando

sobre pintadas calesas

con abanicos redondos

bordados de lentejuelas.

Y los jóvenes de Ronda

sobre jacas pintureras,

los anchos sombreros grises

calados hasta las cejas.

La plaza, con el gentío

(calañés y altas peinetas)

giraba como un zodíaco

de risas blancas y negras.

Y cuando el gran Cayetano

cruzó la pajiza arena

con traje color manzana,

bordado de plata y seda,

destacándose gallardo

entre la gente de brega

frente a los toros zaínos

que España cría en su tierra,

parecía que la tarde

se ponía más morena.

¡Si hubieras visto con qué

gracia movía las piernas!

¡Qué gran equilibrio el suyo

con la capa y la muleta!

Ni Pepe-Hillo ni nadie

toreó como él torea.

Cinco toros mató; cinco,

con divisa verde y negra.

En la punta de su estoque

cinco flores dejó abiertas,

y a cada instante rozaba

los hocicos de las fieras,

como una gran mariposa

de oro con alas bermejas.

La plaza, al par que la tarde,

vibraba fuerte, violenta,

y entre el olor de la sangre

iba el olor de la sierra.

Yo pensaba siempre en ti;

yo pensaba: si estuviera

conmigo mi triste amiga,

mi Marianita Pineda.


hoy, en tu cumple, Viviana, amiga queridísima, con el mismo amor, vuele mi abrazo a donde estés.

domingo, 25 de julio de 2021

AMIGAS

hay amigas casa, amigas faro, amigas ángel...hay amigas que aparecen como luciérnagas justo cuando la noche despunta, y te acompañan a ver amanecer y se convierten en aliadas de tu luz, te invitan a rosedales y parques y te proponen viajes y aventuras...hay amigas que se quedan a dormir en tu casa para volver a revisitar la adolescencia entera, para reírse juntas de lo que las hizo llorar por separado, para brindar por los enormes cambios y estirones del alma, para encontrar un idioma común y hacer fiesta la complicidad...hay amigas que se encendieron para asistir tus sombras cuando percibieron que querías prender la luz y no encontrabas la llave y ahí se quedaron, firmes en la palabra cariñosa y sin alardes, en el consejo sabio que no impone... hay amigas que guardan un pedazo de tu historia en el alma, que te vieron cuando no eras esta que sos, que vieron muchas imágenes de vos diferentes y que te aplauden cuando ven una nueva que les gusta más, amigas historia que se renuevan en un café cada reencuentro...hay amigas para bailar rockanroll en los puentes, amigas  mágicas, que no te van hablar desde lo que ellas son, sino que te van a preguntar por lo que sos y por lo que querés ser, amigas nacidas y criadas en el amor por las diferencias impresionantes y hermosas que las unen, que las ven añorar distintos cielos o fabricarse otros. Amigas. Hay amigas.

miércoles, 23 de junio de 2021

TOCAR EL TIMBRE

Eran tiempos en que sí, en que se podía.

Ibas a visitar a tu amiga del barrio una tardecita mientras te perdías por las calles a propósito, por el gusto de deambular, y podía pasar lo que siempre pasó: que estuviera o que no estuviera. Y si estaba, seguro que se ponía contenta de que fueras, y si no… por ahí te daba alguna excusa, o alguna realidad, como que no podía por h o por b.

Y todavía existe, doy fe: en mi Capilla del Monte, y supongo que en muchísimos lugares mucho más silvestres e indomesticados aún, todavía uno va de visita a lo del amigo y no avisa antes. Va, por ahí después de haberse caminado más de un par de cuadras largas, y toca la campanita, o palmea y espera. Y si no está, no está. Y si está muy pero muy ocupado, no atiende, y si está muy apurado, sale y te dice que no puede.

Y hay, y doy fe, quien se baja todo un cerro despacito despacito haciendo figuras  talladas a mano con las maderitas del camino para visitar a la hija chiquita…Y si está está, y si no, esperará, tallando maderitas del camino.

Y no sé cuándo se nos perdió ser bien recibidos, no sé cuándo dejamos de estar disponibles hasta para ser llamados por teléfono. No lo sé. Llegó el celular. Era una buena noticia el celular. Recuerdo en Capilla llamarla a mi vieja por el camino, y era lindo. Y cómodo. Sobre todo cómodo.

Tan cómodo resultó que todo el mundo lo adoptó, y los que nos resistíamos, quedábamos afuera de un modo tan inaceptable que los amigos nos insistían hasta cansarse con que nos compráramos uno, y ni te cuento entonces lo que fue aprender a usar los números como letras para escribir un mensaje de texto, y luego aprender a hacerlo con predictivo… ¡Y era lindo también! Los primeros mensajes daban gusto.

Luego llegó el guatsap, y lo escribo así de pura bronca; apelo a la castellanización permitida de las palabras, y renuncio a recordar cómo corno se escribía en inglés, y también me resisto mientras se pueda a decirle familiarmente “wa” como si fuera un amigo.

Y es que creo que en realidad el wa pasó a ser o a querer ser nuestro mejor amigo. Vos fíjate que empezaste a quedar afuera de las juntadas porque justo no tenías, y entonces se olvidaron de invitarte porque al no estar en el grupo de amigos del wa, no se acordaron de avisarte de que se juntaban, y dale, che, comprate un celu con guatsap, no seas antigua, y vos vas y te comprás uno con guatsap…tarde, como te pasó con casi todo incluido el celu, ¡y te emocionás con los primeros audios!

Ya filtrabas llamadas en el fijo, cosa que antes no se hacía. Porque el fijo era para hablar horas, y que alguien en la familia que se embroncaba porque lo necesitaba, te hiciera cortar justo en el mejor momento de la conversación, esa eterna con la amiga o el novio. Sí claro, empezaste a filtrar un poco por todos esos llamados que te quieren enchufar cosas, y otro poco o no tanto a causa de alguna gente que te llamaba a cada rato, y vos querías dormir una siesta después del trabajo, por ejemplo. Para eso ya estaba el contestador telefónico.

Pero,- ¡ah! -, con el celu era otra cosa: vos ibas a la juntada y todos los amigos estaban con el coso en la mano sacándose fotos grupales para mandar luego al grupo de amigos del wa. Y a vos te reventaba un cacho, pero bueno, mejor no decir nada. Mucho ya no se hablaba de la vida de cada uno, mucho ruido ambiente. Y trataste de acomodarte a la cuestión. Y también a que esa otra amiga a la que le encantaba llamar por teléfono y le reventaba la tecnología de pronto cambió y ya no usó más el fijo, y después de un tiempo tampoco usó más el celu para llamadas, sólo para gua, digo wa.

O sea, que empezaste a ofenderte de a poquito porque en el grupo había mensajes de primera y de segunda, y no te dieron ganas, y empezaste a notar que la amiga a la que le gustaba el fijo y luego ya no, no te contestaba ni los mensajes del gua, y empezaste también a notar que en general iba todo mejor con los que seguía yendo todo bien así en la vida como en el celu, y ya no tan bien con quienes de a poquito se iban alejando y alejando de la vida y empezaban a quedar sólo en el celu, en el grupo de gua, que resultó que se convirtió en “el grupo”, es decir, que el grupo ya no era el grupo de la realidad, sino que cuando decían todos “el grupo” era el de guatsap. Y si te ibas del grupo de guatsap era una ofensa, porque te ibas del “grupo”. O sea. Todo un lío.

Y te empezaste a acostumbrar a no estar disponible vos también. Y en parte es lógico, porque ese bicho te permite tener a tanta gente conectándose como se dice, todo el tiempo, que uno quiere parar, y lo silencia. Y deja de estar. Y otro día deja de atender. Y otro día se da cuenta de que se miente mucho más fácil, y más cómodo, sobre todo más cómodo. Y alguien te menciona la palabra bloqueo y uno no entiende nada, ni de qué se trata, ni de por qué lo usa la gente. Y por supuesto que ya estabas usando Facebook también, y te gusta Facebook, porque te gusta mucho mucho escribir… Y te enterás de que también se bloquea en Facebook y te preguntás por qué. Y no entendés. Hasta que un día te pasa que no te bancás más que la amiga a la que le encantaba que la llamaras al fijo y hablar largo, esa con la que pasaron noches juntas desveladas charlando cosas del alma, la misma que después dejó de hacer llamadas, empezaba a negarte la palabra por celu y a decirte que no tenía tiempo para verte; pero vos en el facebook la veías publicar cómo iba a un restaurante fino con otra amiga para la que sí tenía tiempo y fotografiaba hasta el tenedor, y como te dio bronca y jamás se te pasó por la cabeza bloquear a nadie, la eliminaste de tus contactos, sólo eso, ni del wa, ni de nada, sólo te quitaste de encima la foto de las salidas caras y todas esas cuestiones.Y un día ella se creyó bloqueada por vos y te puso el grito en el cielo, y le tuviste que explicar todo y no entendió nada, y ahora casi no se llaman ni escriben más…sólo para los cumpleaños y las fiestas, por wa, y cortito.

Y te vas enterando de métodos y cosas extrañas para escudriñar vidas, de cómo fabricar perfiles falsos, y te empezás a preguntar si el mundo de pronto está lleno de gente de mierda o si tenemos tanto miedo que inventamos esos métodos tan bonitos de comunicarse que sólo nos sirvieron para que quedara en pie tan poco de lo que había, y se arruinara otra buena parte, en nombre de las selfis, del wa, y de la puta madre que lo parió…

Entonces un día que te fuiste a Capilla del Monte y realmente no querías hablar por teléfono ni con tu sombra, ni mandar mensajitos de compromiso ni cortos ni largos, le decís al universo en voz alta y medio en chiste que por favor no te jodan más y te encontrás con que al día siguiente el celu no te anda. Y entonces te mandás un suspiro de alivio de aquellos, porque podés irte a la Toma tranquila a ver el río y hasta escucharlo, y sabés que nadie te va a preguntar si vas o venís, si la estás pasando bien o mal, y te sentís tranquila, te quedás ahí a la orilla, como te gusta, sin esperar nada, y eso se siente tan extraño y a la vez con tanto tanto alivio.

Y te demorás al caminar como cuando eras adolescente y te perdías a propósito por las calles para llegar a la casa de tu amiga y sorprenderla tocando el timbre.


viernes, 18 de junio de 2021

RETRATO DE UCA, y SÍMBOLOS SABIANOS, dedicado a mi amiga Uca Camard


En realidad se llamaba Graciela, y yo solía llamarla Gra, pero ella en sus últimos años eligió este nombre para mostrarse al mundo,- aunque no le molestaba en absoluto que la siguiera llamando Gra, ni tampoco los modos en que la gente decidiera llamarla-,  y además de que este nuevo nombre tiene su historia aunque yo no la recuerde, suena muy lindo: Uca Camard

La conocí hacia el dos mil, quizás un poco antes, pero nuestra amistad empezó a plasmarse a partir de ese año, casualmente un año clave en mi vida, en el que comenzaron muchas cosas lindas, mi mudanza al departamento en el que vivo, ciertas amistades que me acompañaron todos estos años, - aunque haya algunas que se diluyeron en el último tranco de este camino, pero otras importantes que permanecen-, y también el comienzo de mi aventura capillense, y tantas vivencias más.

Una persona especial, cuyo conocimiento sería imposible de transmitir en este breve espacio, más bien sería digno de una novela... Hizo de todo, trabajó en cartografía, fue Maestra de grado, casi licenciada en Literatura, escribió mucho, leyó mucho, ayudó siempre a todo el mundo a evolucionar, alentando lo que ella consideraba eran sus virtudes, sus talentos, sus dones. 

A partir de un momento doloroso personal en que dejó la docencia, empezó a conectarse con lo esotérico, culminando esta etapa con el estudio profundo de la Astrología, a lo que se dedicó de ahí en más. Cuando la conocí, ya estaba investida de esta nueva aureola. Me decía que ella había sido sartriana y que empezó con cierta desconfianza su estudio de lo astrológico, pero desde lo empírico constataba todo lo que no podía ser comprobado científicamente.

Tenía una facilidad natural para la risa, la sonrisa...la suya era una risa suave, y un poco pícara...Todo lo que salía de Gra era suave, era su cualidad esencial. Ninguna observación que ella pudiera hacer era hecha desde la dureza, desde la hostilidad, era algo ajeno a su persona.

Se podía enojar, y de hecho vivía esos enojos, pero le costaba manifestarlos, era como ella decía "enojo interno" con personas o situaciones. No era una persona sometida, era muy libre, sólo que actuaba en libertad, no la pregonaba. Suavemente ella vivía a su manera. Muy acuariana, obstinada como me enseñó que somos los que tenemos a acuario en algún lugar importante de la carta, una obstinación poco visible a veces, que por supuesto a ella la hacía sonreír.

No sé qué cosa no la hacía sonreír a Graciela. No era falsa, pero jamás era descortés. Sabía y adoraba agasajar y recibir en su casa a la gente que quería. Sabía querer también de un modo elocuente pero no empalagoso. Uno sentía su afecto como un paraguas gigante, como un pullover de lana suave, abrigadito pero nunca apretado.

Extraño enormemente las pequeñas temporadas pasadas en su casa. Siempre me esperaba y me lo hacía saber: si era otoño, porque el colchón de hojas del parque me estaba esperando. Y si era primavera, lo mismo. Su amor por los animales no humanos era inconmensurable. Adoptaba perros y gatos todo el tiempo, recogía animalitos para curarlos en su casa y luego los soltaba...también compraba remedios para curar animalitos vagabundos que anduvieran por su amada Ciudad Evita, en la que vivió la mayor parte de su vida.

Ponía apodos a todo el mundo: sus antiguos amores,  los vecinos... su Maestro venerado por ejemplo era llamado "El Sublime", y ya con eso uno sabía de quién se trataba.

Nos "espiaba" como ella decía la carta natal a todos, amigos y vecinos...que si un nuevo amor, que si una situación familiar...ella espiaba e informaba...no lucraba con nada de todo eso, más que con los encargos formales, y los talleres que armaba, con lo cual se ganaba la vida.

Sus regalos de cumpleaños solían ser artesanales, artísticos o astrológicos: una revolución solar, una canastita para poner "sólo cosas lindas", un mandala hecho a mano en metal dulce, o cosas tejidas al crochet...Su último regalito para mí fue un informe de mis símbolos sabianos.

Charlar con ella era algo que no tenía principio ni fin, algo que se iba engarzando naturalmente fuera tomando un mate o cocinando a dúo, viéndola tejer o caminando juntas, yendo a tomar un helado o un cafecito... Siempre se cruzaba con ex alumnos o chicos del barrio. Una de mis últimas excursiones invitó a dos muchachitos vecinos a guitarrear conmigo en su casa, quería que yo los ayudara a despuntar su veta artística.

Siempre dispuesta a escuchar y a enseñar, fue mucho lo que me legó, y tal como ella decía: "cuando alguien querido muere, hay que tomar sus banderas", y yo estoy tomando algunas de las suyas.

Tuvo muchos amores, pero si bien supo disfrutar y valorar lo que cada uno tuvo para ofrecerle, creo que la Vida le ofreció una revancha a sus pesares amorosos en sus últimos años. Ella ya estaba un poco desencantada de la idea de enamorarse nuevamente de nadie. Andaba leyendo y recomendando "Mujeres que corren con lobos", y vino a dar con su lobo, con Hugo, quien en su brazo tenía tatuado a ese animal,  por si pudiera faltar algo a la historia. A su vez Hugo la nombra aún hoy como "su huesera", en honor a uno de los cuentos del libro de Pinkola Estés. 

Ella me decía que estaba enojada con su cuerpo, porque ya las enfermedades que le dificultaban la vida se habían manifestado, y justo tenía que venir a enamorarse así, con una historia bonita de veras, estando medio cachuza...

Casi olvido decir que tuvo dos hijos, un hijo y una hija, a quienes amó y cuidó sin asfixiar, y a los cuales les ha sido dado el difícil e inapreciable regalo de tener por madre a un ser único.

Era una mujer hermosa no sólo por dentro. Y estaba acostumbrada a no quejarse: no soportaba la queja como estilo de vida, así que su diabetes y su insuficiencia renal las llevó como una duquesa sin hablar demasiado del tema. Cuando se dializaba en su casa, el último tiempo, se iba a un cuarto chiquito, en privado, y decía que se transformaba en el Hada Melusina.

Siempre acudían a ella mitos de la Grecia antigua, que sabía y utilizaba para ejemplificar sus explicaciones con lujo de detalles. También había realizado algunos cursos de asistencia abierta en la Facultad de Psicología, y solía decir que amaba mucho a Jung, pero también a Lacan.

Ella me homenajeó a mí con un poema, y yo aquí hago público el que pude escribirle cuando ya la sabía muy enferma, con la ilusión de podérselo leer, cosa que no llegué a hacer en esta tierra.




Símbolos sabianos

(a mi amiga Graciela Rival, poco antes de su partida)

 

Ella, la loba sabia,

el hada Melusina,

la adorada de todas las hadas.

Enamora a su paso a las hojas caídas del otoño,

a cada brizna de pasto,

a cada árbol del vasto jardín que la habita.

Sabe que más acá de los portales eternos

hay un mundo entramado de amores

que ella cuida mejor que el mundo.

Cose,

y en cada puntada engarza una sonrisa,

y suavemente devuelve a la vida

a los perdidos en océanos tumultuosos.

Ella cocina,

y en cada sabor regala ese tesoro

de conceder a cada ser viviente

un existir más dulce.

Con sólo acceder a un minuto de su presencia

uno aprende un libro entero de recetas para el alma.

Ella es mi Amiga Mayor,

mi maestra,

o simplemente un ángel profano

que el universo dejó junto a mi mesa

como una carta,

un sueño lindo,

una caricia en el pelo,

una precisa sensación de presencia,

un frasco de esencia de lavandas

o un sombrero cuajado de margaritas.

Trasmutadas en mundos diferentes,

nos veremos soñar y hablar entre mates

o tejidos

o cartas natales,

una y otra vez,

Amada amiga mía

¡Brindemos pues!,

para honrar la eternidad que nos cobija.


Esta foto, paseando por el parque bajo la lluvia a su perro Gualterio, el último que tuvo, quizás pinta de cuerpo entero a ese ser que se quiso fundir con la naturaleza, minimizando su existir al servicio de algo mucho más hondo, profundo y sencillo...Como en un haiku.

Realmente soy una persona afortunada por haber tenido el privilegio de gozar de su amistad, y de traerme tarea para el hogar a través suyo, una grata tarea de por vida, que asumo por entero.