Yo creía y creía y temblaba y temblaba
Pero tenía un lado que se caía siempre
Y caía y caía el lado oscuro
Cuando nadie esperaba más que el amor viniendo de mi mano
Yo me desmoronaba
Imprevistamente
Entre la fe y el estupor de mis amigos
Yo me derribaba por donde nadie hubiera sospechado.
Ya no es así.
Mas
Si yo no hubiera tenido ese lado que caía
no hubiese podido comprender lo que nombran los abismos,
ese lenguaje por fuera de lo habitual.
Y donde otros ven una frontera
yo pude ver la hendija de Rumi,
esa fisura de lo herido
por donde entra la luz.
C.B.

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