Visitantes cósmicos de buena voluntad,sean bienvenidos a este lugarcito que albergará poemas, pinturas y toditas cosas que habitan mi alma...


martes, 27 de enero de 2026

TODAS LAS HOJAS SON DEL VIENTO

Hoy Luis Alberto me convidó una empanada. Él, sentado en la plaza como todas las tantas veces que lo veo, hoy me convidó una empanada. Todas las veces nos saluda, Mar lo tiene encantado, y un día, -creo que fue la primera ocasión en que reparé en él-, por señas, me pidió que me acercara, mientras revolvía dentro de su mochila. Cuando me acerqué, extendió la mano para darme una pelotita azul. Era para  Mar. A mí me conmovió mucho, y al agradecerle, me hizo un gesto que ahora sé muy de él, con las manos, y la cabeza también, como si dijera “no, no es necesario”. Luis nunca hablaba con las palabras, sí, con los gestos. Fue una vuelta que le pregunté cómo se llamaba cuando me contó que Luis Alberto, como el flaco Spinetta; y también me contó que él había estado en la guerra de Malvinas. Sus ojos enormes y expresivos a menudo están inyectados, no sé si por el sol o el chupi, aunque también lo he visto leyendo unas cuantas veces. 

Hay muchos, muchas personas que habitan la calle por mi barrio , aunque no sean mendigos exactamente. Hace ya un tiempo que abandoné mi pretensión de ayudarlos. Prefiero solamente saludar al pasar a los que me simpatizan. Una vez le convidé a Luis un chocolate; era invierno. Hoy, sin más, me llama para que me acerque, y me ofrece una empanada, no porque le sobre. No sé qué es Luis Alberto para los demás, supongo que un linyera, un borracho bueno.  Yo prefiero pensarlo como un buen vecino de la plaza, un amigo más.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario