estamos felices:
dijimos la palabra justa
La palabra
que hizo justicia al amor
que hizo bien a nuestra lengua
que hizo bien.
Otros días, solamente
repetimos verdades
de perogrullo y demás autores
Y aun a costo de quedarnos apenados
nos permitimos incluso
hacer un pequeño mal
Pero: ¿Quién sabe
lo que es bueno y lo que es malo?
Hartos de ser la lección del otro
en donde queríamos que se nos amara
Hartos de que el otro sea nuestra lección
cuando queríamos amarlo
Renunciamos, -no obstante y por fin-
a maniobrar el camino a nuestro gusto
Nos rendimos
Aflojamos los brazos junto al cuerpo
Y al mirar para arriba
sentimos que el futuro era el viento
entre las lanudas patas de un lobo quieto
que respiraba el fresco del instante
Y esa entrega resultó tan sexy como un ala
como pluma en el sombrero del pobre
como elegía en los labios de una mujer que ama
o una anciana que lame sus propios labios...
Y sonreímos como un niño feliz
O un hombre enamorado
¿Quién sabe lo que es malo y lo que es bueno?
Si el que quiere saber más de lo que necesita
deja de sentir olor a pan
cada vez que la verdad
sale del horno
C. B.
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